Guía de Consagración
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¡Dios te salve, María! de San Juan Pablo II

Te alabamos, Hija predilecta del Padre.
Te bendecimos, Madre del Verbo divino.
Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.
Te invocamos, Madre y Modelo de toda la Iglesia.
Te contemplamos, imagen realizada
de la esperanza de toda la humanidad.
Tú eres la Virgen de la Anunciación,
el Sí de la humanidad entera,
el misterio de la salvación.
Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza
en el misterio de la Visitación.
Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén,
la que lo mostraste a los sencillos pastores
y a los sabios de Oriente.
Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo,
lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.
Tú eres la Virgen de los caminos de Jesús,
de la vida oculta y del milagro de Caná.
Tú eres la Madre Dolorosa del Calvario
y la Virgen gozosa de la Resurrección.
Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús
en la espera y en el gozo de Pentecostés.